Arturo Colina, el discreto impulsor de la recuperación del patrimonio arnedano

Entrevista al próximo pregonero de las Fiestas de Arnedo 2018, Arturo Colina y conocemos cómo se gestó La Rioja Tierra Abierta, La Ruta del Vino Oriental y cómo se recuperó la Cueva de los Cien Pilares o el Monasterio de Vico

Arturo Colina Aguirre, Pregonero de las Fiestas de Arnedo 2018
Arturo Colina Aguirre, Pregonero de las Fiestas de Arnedo 2018
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A mediados de agosto conocíamos el anuncio del Ayuntamiento de Arnedo de que Arturo Colina había sido propuesto para encargarse del Pregón de Fiestas de las ya inminentes Fiestas de San Cosme y San Damián. Hemos querido conocer mejor a este arnedano en una entrevista que hemos realizado en las instalaciones del Centro Cultural Caja Rioja – Bankia de Arnedo.

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Cabe recordar que Arturo es actualmente el Director General de la Fundación Caja Rioja, cargo que compagina con la presidencia de la Asociación para el Desarrollo Rural de La Rioja Suroriental (ADR) y uno de los impulsores de la La Rioja Tierra Abierta, exposición que trajo a la ciudad inversiones para la conservación del patrimonio y situar a Arnedo en uno de los puntos turísticos del norte de España.

Arturo, ¿cómo es tu día a día?

Es habitual que comience el día pasando por la sede de ADR, la Asociación para el Desarrollo Rural de La Rioja que está aquí en Arnedo porque además de todos los programas y proyectos europeos que gestionamos, hemos puesto en marcha recientemente la Ruta del Vino de La Rioja Oriental. Después salgo para Logroño, que es donde suelo pasar la mayor parte de la jornada laboral, en la sede de la Fundación Caja Rioja.

Has sido uno de los impulsores de la exposición La Rioja Tierra Abierta en Arnedo ¿cómo afrontaste el proyecto?

La Fundación lleva preparando todas las exposiciones que se han realizado desde el año 2000, la primera que se hizo en Calahorra. Me incorporé a la Fundación en 2001, justo en todo el proceso de desmontaje, devolución de piezas, etc. A raíz de esta exposición, ya pude participar en la organización de las ediciones que se han realizado posteriormente en Nájera, Logroño, Santo Domingo, Haro, Alfaro y por útlimo, Arnedo. Nos hemos encargado del día a día, del personal, los seguros, etc. Al final, es el resultado del trabajo de todo un equipo muy implicado a lo largo de todo el proceso.

«El proyecto de Arnedo tuvo más complicaciones que otras ediciones»

En cuanto al proyecto de Arnedo, he de reconocer que tuvo más complicaciones que en las otras ediciones. ¿Por qué?, en primer lugar porque Arnedo no contaba inicialmente con ningún espacio lo suficientemente grande como para albergar todo el discurso expositivo que teníamos ideado y eso contribuyó al retraso en su celebración.

Cuando decidimos que edificio del Cinema era el lugar adecuado, combinándolo con la Iglesia de San Cosme y San Damián, además de otras dos sedes alternativas que pretendíamos habilitar, como el Monasterio de Vico y las Cuevas de los Cien Pilares, se tuvieron que iniciar todos los trámites que ya se conocen de adquisición del Cinema y su restauración, labores que se alargaron por diferentes contratiempos al tratarse de un edificio antiguo.  Así que una vez salvado el problema de la restauración, se pudo agilizar el proceso.

Llevábamos mucho tiempo descargando contenidos de los archivos municipales, no solamente de Arnedo, sino de otros pueblos que habían tenido relación con el sector del calzado y evidentemente con el Archivo Provincial y se trabajó en qué piezas iban a formar parte de la exposición, hablando con propietarios y museos que albergaban alguna de estas piezas.

«Llegaron las elecciones y con ellas un cambio de criterios»

Se dio la circunstancia de que entre medio, se celebraron Elecciones, que trajo consigo algunos cambios de criterios del planteamiento inicial, así que finalmente el Monasterio de Vico y la Cueva de los Cien Pilares no fueron sedes de la exposición, sin embargo, se apostó por el Centro Tecnológico del Calzado al estar directamente con el sector del calzado actual.

«Hubo voluntarios que ayudaron a sacar arena para recuperar la Cueva de los Cien Pilares»

Esto no impidió que la Fundación Caja Rioja y la Asociación para el Desarrollo Rural de La Rioja Suroriental, trabajaran en conjunto para iniciar actuaciones tanto en el Cerro San Miguel como en el Monasterio de Vico. Gracias a una financiación europea, la implicación de muchos -voluntarios incluidos-, y aunando esfuerzos, se consiguió ejecutar las actuaciones, salvando así la disparidad de criterios y la burocracia institucional que muchas veces, puede poner en peligro estos proyectos.

Así pues, en torno a abril, las Cuevas de los Cien Pilares  ya se podían visitar. Después, el proyecto del Monasterio de Vico estuvo promovido por las propia Comunidad Cisterciense de Vico. Les gestionamos el proyecto a través de La Rioja Suroriental y gracias a la ayuda, entre otros, de los fondos europeos se pudo poner en marcha.

«Actualmente, disfrutamos de dos parajes únicos»

Actualmente estoy muy satisfecho de ambos. Todos los contratiempos y frustraciones a lo largo del camino, ya han desaparecido y actualmente disfrutamos de dos parajes magníficos tanto para todos los riojanos como turistas que quieran visitarnos.

Has tenido gran implicación en la recuperación del patrimonio cultural e histórico en Arnedo ¿Por qué es tan importante esta labor?

Creo que es el trabajo que nos toca hacer a las personas que estamos en este tipo de instituciones sin ánimo de lucro, pero que están relacionadas con la cultura, con el patrimonio, con los bienes materiales o inmateriales que hay en la Comunidad Autónoma, se lo debemos dejar a las nuevas generaciones para que la puedan disfrutar, si es posible, mejor de lo que nosotros hemos hecho.

«Los arnedanos han mostrado interés y se han implicado en la recuperación de su patrimonio»

Es muy importante conocer el pasado porque el relato, tanto histórico como narrativo, de la ciudad demuestra como vivíamos, como hemos evolucionado. El patrimonio es un libro abierto que nos muestra todo eso.  Yo pienso así, pero fundamentalmente con lo que estoy muy contento es que con la idea de que íbamos a hacer una exposición en Arnedo, ha habido un caldo de cultivo en la población que se ha despertado.

Creo que el sentimiento ya lo teníamos los arnedanos, aunque quizá estaba un poco aletargado, y creo que esto ha hecho de algún modo despertar a la gente. Se propusieron cosas muy interesantes como la construcción de las cubiertas de la Iglesia de Santa Eulalia y la recuperación de su suelo. En San Cosme, hemos hecho muchas cosas, porque el sentir popular era ese. Por la calle me paraban para proponerme cosas de este tipo. Se sentía que la gente quería participar, tenía ilusión y querían hacer cosas por el patrimonio y la historia de Arnedo. Este es para mí, el mejor de los premios que hemos tenido a raíz de la exposición de La Rioja tierra Abierta.

Conocemos tu afición por la arqueología y sabemos que tu implicación con las cuevas de Arnedo es muy fuerte, llegando a participar de forma activa en la limpieza de las mismas.

Mi relación con las cuevas viene de muchos años atrás. De chavales ya jugábamos por la zona y después de jóvenes, compramos una bodega entre amigos y estuvimos casi dos años y medio preparándola. En ella nos «entrenamos» en labores similares de para acondicionarla.

Pero con el Cerro de San Miguel  hubo muchos días que llegaba de trabajar, me cambiaba de ropa y me subía a sacar arena con las dos personas que había ahí trabajando. Además hubo fines de semana que estuvimos ahí hasta 18 personas sacando continuamente cubos de arena sin para. En ese momento, veía el potencial que tenía aquello, a pesar de todo lo que hubo que sacar y de que los primeros días había que entrar casi reptando. Y lo sigo teniendo claro.

Lo que se conoce a día de hoy es solo la primera fase. Ya hemos empezado con la segunda y el objetivo es que podamos disfrutar de una ciudad casi excavada en la roca. Quién sabe si de aquí a uno o dos años lo podremos tener.

En relación a la recuperación del patrimonio arnedano, actualmente tenemos el Castillo prácticamente finalizado ¿has podido visitarlo?

Me parece magnífico que se haya restaurado. Creo que es uno de los hitos más importantes de Arnedo, y desde lejos, la referencia histórica más clara que tiene la ciudad. Entremos por donde entremos, vemos al Castillo presidir la ciudad de Arnedo.

He podido pasear y darme una vuelta con los técnicos en la parte de arriba. Creo que va a ser una gran sorpresa para todos los arnedanos, especialmente para quienes subíamos de chavales con frecuencia por allí.  La superficie útil que ha quedado arriba es impresionante. Se van a poder realizar muchísimas actividades culturales en lo alto del Castillo y me parece que es un mirador magnífico de todo el Valle del Cidacos.

Respecto a la intervención, me parece estupenda la ayuda del Ministerio de Fomento, ya que para una administración local del tamaño de Arnedo, resultaría muy complicado afrontar una inversión tan alta.

Hace poco presentabais la Ruta del Rioja Suroriental ¿De dónde nace este proyecto? ¿qué puede suponer esto para Arnedo?

Para contextualizar la respuesta, permíteme hablarte un poco de la historia de la Asociación para el Desarrollo Rural de La Rioja Suroriental; nosotros hemos luchado siempre por la equidad de recursos a lo largo de toda la Comunidad Autónoma, esto significa que durante muchos años se lleva potenciando el sector vitivinícola como referencia turística de La Rioja pero siempre han sido las bodegas de La Rioja Alta y La Rioja Alavesa las que dominaban el sector turístico, porque así es como estratégicamente se impulsaba desde el Gobierno de La Rioja.

Así que si queríamos tener cohesión territorial dentro de toda La Rioja, lo lógico era que desde La Rioja Baja, o Rioja Oriental como se denomina ahora, hiciéramos algo; los turistas también tenían que probar los caldos que hacemos aquí.

Es cierto que no tenemos bodegas centenarias como en La Rioja Alta, pero tenemos un patrimonio muy rico en nuestra zona y hay que darlo a conocer. Sobre todo porque hay muchas bodegas cooperativas y privadas en esta zona. Pensamos que todo este vino necesitaba una oportunidad.

Además de la arqueología, también conocemos tus gustos por el senderismo y la pelota, ¿Qué nos puedes contar de eso? 

Durante los veranos de unos diez años, he estado participando en yacimientos, sobre todo de paletontología, de la mano del equipo de investigación de Félix Pérez Lorente, un complemento a mis estudios. Así pues desde 1980, hemos intervenido en todos estos yacimientos que hay en Enciso, Munilla, Cornago, Igea, etc; hemos ido a reticular los yacimientos, a sacar huellas, a fotografiarlos y luego a trasladarlos a papel. Nosotros empezamos en 1980 con estos yacimientos.

La relación del equipo de investigación con Marruecos, nos ha permitido viajar varias veces a la Universidad de Rabat a echarles una mano y a dejarles información para que continuasen ellos con las tesis doctorales. Hemos encontrado rastros de huellas en Marruecos impresionantes, de hecho la más grande que yo conozco la vi allí.

Respecto a la arqueología hemos hecho alguna excavación aquí en el Cerro de San Miguel. En Alfaro también hemos participado, pero todo esto siempre de manera más puntual. Y finalmente en las Cuevas sí que dejamos sangre, sudor y lágrimas. Pero todo eso acaba mereciendo la pena al ver todo lo que se ha conseguido.

En cuanto al senderismo, lo intento practicar los fines de semana que el trabajo me permite; y a la pelota,  dos días a la semana mantengo el tipo; ayer tuve el último partido.

Sabemos que estás involucrado en la celebración del 50 aniversario del IES. Célso Díaz, del que además fuiste alumno, ¿cómo ves la trayectoria del centro desde que lo conoces hasta hoy día?

Ha avanzado mucho. Cuando estábamos nosotros no estaba más que la mitad del centro construido, ni si quiera llegamos a disfrutar del polideportivo. Mis dos hijas pasaron por ahí.

El Instituto supuso el nexo de unión de muchos compañeros que ahora son amigos del alma y que a lo mejor, en generaciones posteriores lo sienten como lo sentimos nosotros. Fueron 4 de los años más felices de nuestras vidas, en los que sí que había que estudiar y demás, pero la relación con los amigos y con los compañeros era magnífica. Ahora formo parte de la comisión organizadora y demás, y por supuesto que en cuanto tengo un rato libre yo estoy dispuesto a echar una mano y ayudar en lo que haga falta.

¿Nos podrías contar alguna anécdota de tu etapa en el instituto?

Tenía la fortuna de que mi madre se levantaba temprano y me hacía unas tortillas de pimientos que ya le gustaría a los mejores restaurantes tenerlos en carta. Y cuando me subía el bocadillo mi amigo Juan siempre venía a pedirme un trocito del bocata, pero no solo Juan, alguno de los profesores también se acercaba para probarlo.

Respecto al pregón, el día de la presentación dijiste que “es un momento único en la vida de cualquier arnedano”. Antiguos pregoneros con los que hemos tenido la oportunidad de hablar nos han expresado un sentir muy similar al tuyo. Cuando te propusieron ser pregonero ¿te cogió por sorpresa?

Del todo. No solamente no me lo esperaba sino que dudé hasta lo más amplio que te puedas imaginar porque en mi interior yo pensaba que el pregonero tenía que ser una persona con un perfil completamente distinto al mío: tenía que ser una persona que viviese fuera de Arnedo, que hubiese triunfado o hubiera hecho méritos suficientes en su carrera profesional para destacar.

En eso estás cubierto, es innegable que has triunfado profesionalmente.

Me considero un trabajador más. Una persona que vive en Arnedo y que hace cosas por su pueblo y por la comarca, pero te aseguro que nunca me imaginé como Pregonero de la ciudad. El primer sentimiento fue de sorpresa. Tan sorpresa que no dije un sí claro al alcalde en ese momento, le pedí que me dejara pensarlo.

Como Javier me pidió total discreción, solo lo consulté con mi mujer. A ella la pareció genial así que tras meditarlo, acepté. Le confirmé al alcalde de Arnedo que contara conmigo, era una honor que reconozco que no sé si merezco.

A raíz de aquello he tenido muchísimas felicitaciones por la calle a las que quiero aprovechar esta ocasión para agradecer públicamente todas las muestras cariño recibidas.

Ahora que ya han pasado unos días desde que se hizo público y has podido asumirlo mejor ¿qué supone para ti ser pregonero?

Estoy encantado de poder hacerlo, de recordar muchas de las cosas que si no, pues no hubiese sido posible.  Y por feliz de de compartir un rato con todos los arnedanos en un día tan bonito como ese. Seguro que los nervios llegarán pero por ahora, estoy muy ilusionado.

Desde Noticias de Arnedo agradecemos a Arturo Colina su tiempo para atendernos y responder con sinceridad a todas nuestras preguntas. 

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