
Arnedo ha arrancado el año este jueves 1 de enero con una de sus estampas más reconocibles: la llegada del “Hombre con tantas narices como días tiene el año”, una cita organizada por la Peña Lubumbas que, un año más, ha congregado a numerosas familias a mediodía en Puerta Munillo.
El personaje ha hecho su entrada puntual a las 12:30 horas, como es habitual, a bordo del autobús clásico con el que tradicionalmente llega a la ciudad. Tras el recibimiento y los saludos a los más pequeños, la comitiva se ha dirigido hacia la sede de la peña para continuar allí el acto y repartir más de un millar de bolsas de golosinas entre los más pequeños de la ciudad.



El «Hombre de las Narices» es una tradición popular (y una broma clásica de fin de año) que se ha contado durante generaciones para “engañar” con cariño a los niños. La leyenda dice que el 31 de diciembre aparece por las calles un hombre con tantas narices como días le quedan al año. Ahí está el truco: el 31 de diciembre solo queda un día, así que en realidad ese hombre tendría una sola nariz, pero la imaginación infantil lo convertía en un personaje imposible, con cientos de narices, al que todo el mundo buscaba. Los mayores alimentaban el juego diciendo que “acaba de pasar por la plaza” o que “lo han visto doblando la esquina”, y los críos salían corriendo a ver si lograban encontrarlo.
Con el tiempo, en muchos lugares la historia pasó de ser solo un cuento oral a convertirse en un personaje festivo que sale a la calle, especialmente en el entorno de Año Nuevo, como símbolo del cambio de ciclo y del inicio de un año que empieza “con humor”. En Arnedo, la tradición tiene además un giro propio: la Peña Lubumbas la fijó el 1 de enero, de forma que el “Hombre” sí pueda tener, ahora sí, tantas narices como días tiene el año (365). Desde entonces, su llegada se ha consolidado como una cita popular de Año Nuevo, pensada para el ambiente familiar, las fotos y para “endulzar” la mañana con el reparto de chuches a los más pequeños.






