Chechu Martínez, un entrenador arnedano en la élite del fútbol femenino

Repasamos la carrera de uno de los entrenadores arnedanos de mayor proyección, actualmente en el EDF Logroño, de la Primera División Femenina

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Arnedano de pura cepa, «Chechu» Martínez, es actualmente, profesor de Fútbol en el IES La Laboral en Logroño y entrena al EDF Logroño, equipo que milita actualmente en la máxima categoría del fútbol femenino.

¿Quién es “Chechu” Martínez? ¿De dónde viene?

Jesús Ángel Martínez o “Chechu” Martínez Abad es un arnedano de pro, que desde muy pequeño estuvo jugando al fútbol.

Empecé en el equipo de Contitech-Elastorsa, de ahí pasé a Amigos de Arnedo. Fui más portero hasta infantiles, aunque pasé por todas las posiciones. Estuve un año también en la Peña La Chispa y a partir de entonces en el Cyko Beethoven, que fue un equipo que sonó mucho durante aquella época.

Formé parte de la selección riojana sub-17 y di el salto al CD Arnedo en regional-preferente, coincidiendo con el inicio de mis estudios en la Universidad en Logroño. Cursé Magisterio y justo cuando me preparaba para iniciar mí segunda carrera de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, decidí colgar las botas.

Me fui a La Coruña a estudiar esta carrera, donde estuve tres años, hasta que al volver y coincidiendo con un Máster de Preparación Física en Las Rozas en Madrid me apunté.

Al mismo tiempo tuve la posibilidad, gracias a un entrenador y amigo mío de la infancia, Jaime Arechavaleta, que por aquel entonces estaba como Segundo Entrenador en el CD Calahorra en Segunda División B, de firmar. En Calahorra fui preparador físico, doble función de preparador y segundo entrenador y la última temporada como entrenador interino.

Allí hice mis tres primeras temporadas como técnico en una experiencia grandísima que me sirvió para firmar por el Osasuna en División de Honor Juvenil, donde hice labores de preparación física.

Cuando acaba la época de Osasuna y firmo por el Comillas, coincide con mi boda y con el nacimiento de mi primer hijo en 2009. Dejo aparcado el tema de los banquillos para centrarme en su cuidado. Al poco tiempo me llega la opción de ir con un exjugador del Calahorra a Estella, al CD Izarra de ayudante. Hacemos una temporada histórica allí y deciden renovarme a mí pero no al entrenador. Decido marcharme porque había llegado con él y no me parecía ético quedarme.

Pruebo una andadura en Tercera División en el Calasancio de Logroño, estuve dos temporadas, la segunda de ellas histórica también. Por ello, me vuelve a llamar el Izarra en Segunda División B para dirigirlos e intentar salvarlos del descenso.

Fue una época muy dura, quizás no supe compaginar mi faceta de profesor, entrenador, de padre. Acabo con mucho estrés aquella experiencia pero no pude encontrar el equilibrio.

Abandono los banquillos hasta que me llama el Anguiano. Estoy una temporada, hacemos una primera vuelta con 12 victorias en 13 partidos. Acabamos la temporada en sexta posición con problemas de número de jugadores y no nos metemos en Playoff por muy poco.

La siguiente temporada me viene la SD Logroñés y me ofrece hacerme cargo del equipo. Me fue muy bien durante la primera parte de la temporada, 10 partidos, 10 victorias. Fuimos el mejor equipo en categorías nacionales. La temporada se fue complicando y al perder 2 partidos contra rivales directos me cesan.

En este momento aparco la labor como entrenador en fútbol masculino y me dedico nuevamente a la formación en liderazgo de equipos, “coaching”, etc. Una nueva experiencia que me permite impartir cursos a maestros, entrenadores y otros formadores.

ENTREVISTA

¿En qué momento decidiste hacerte entrenador? ¿Cómo fue el proceso hasta conseguirlo?

En ningún momento me planteo ser entrenador de fútbol. Me formé para ser un colaborador de calidad, como un complemento. Simplemente el hecho de no verme inferior a los entrenadores con los que trabajaba y ser una persona muy responsable, me hace ir cogiendo confianza e ir asumiendo retos.

El proceso fue muy bonito, al principio mi labor como preparador, cerca de los lesionados, me hizo comprender una parte del equipo muy bonita. Fui dando pasos como segundo entrenador, sobre todo a estar cerca de los que no jugaban y de ahí pasé a dirigir equipos.

Siempre tengo la duda de si me considero más profesor o entrenador. Me pongo en el medio, soy un educador, me siento un formador y un mediador para sacar la mejor versión del material humano que tengo delante.

¿Cuál debe ser la virtud más importante de un entrenador? ¿La paciencia? ¿La comunicación?

La principal es el sentido común, el equilibrio, ser capaz de tener mucha paciencia y comunicar bien. También hay que estar preparado y ver el fenómeno fútbol desde un punto de vista interdisciplinar, global. Para mí, el ser persona y tratar de forma afectiva al equipo es fundamental.

¿Cómo desconectas del trabajo? ¿A qué dedicas el tiempo fuera de los terrenos de juego?

Por desgracia muy poco ahora mismo, pero la parte deportiva me hace canalizar la energía diaria. Juego al pádel, frontenis, hago running, me gusta cualquier deporte y me ayudan a desconectar. También leo muchos libros, sobre todo de crecimiento personal, de liderazgo…

Me encanta la naturaleza y viajar con mi familia. A la montaña, en cualquier estación del año, eso es lo que más me hace desconectar. También me gusta estar sin hacer nada con la familia y los chiquillos, como a todo el mundo.

Has pasado de entrenar en Segunda B a trabajar en la primera división del fútbol femenino ¿Cómo surgió la posibilidad? ¿Te ha resultado sencillo el cambio?

El paso me ha resultado sencillo. Me aplico de la misma manera sea cual sea la categoría. La posibilidad surge hace tiempo porque después de mi época en el Logroñés, es el primer equipo que me llama para contar con mis servicios. En aquella ocasión no fue, pero hace unas semanas me llamaron, me preguntaron cómo veía la dinámica del equipo y me retaron.

El corto plazo, ese tema de dirigir en fútbol a mujeres y el poder tocar el cielo del fútbol femenino como es la Primera División, fueron los factores que propiciaron que terminara aceptando.

¿Aprecias grandes cambios entre el fútbol masculino y femenino? ¿Qué fue lo que más te chocó al empezar a entrenar a un equipo femenino como el EDF Logroño?

Sí, hay muchos cambios. Quizás, lo que más me ha llamado la atención es el sentido deportivo que tienen, de entrega, de lucha, de constancia. Siempre quieren aprender.

Por otro lado, el poco bagaje táctico que poseen las jugadoras, en ese sentido tienen mucho que mejorar. Y por supuesto las diferencias de tipo físico, que las marca la biología.

El fútbol femenino lleva unos años en auge. Sólo hay que observar el Atlético vs Barcelona del domingo 17 de marzo, al que acudieron más de 60.000 personas…

Está en un crecimiento exponencial. Ojalá dentro de poco haya un convenio profesional para las mujeres y que se considere de igual a igual con el fútbol masculino.

Que cualquier jugadora pueda disfrutar de las mismas ventajas, las mismas posibilidades de acceso y de permanencia y que no sé esté más visto. Hay que normalizar que las mujeres pueden hacer cualquier deporte sin ser consideradas de ninguna manera.

La última victoria ante el Madrid CFF se antoja muy importante para lograr la salvación, sobre todo tratándose de tu debut ¿Cómo lo viviste?

Fue algo maravilloso. Porque además encontramos muchas dificultades en el camino. Lejos de que nos saliera el plan previsto, lo primero era sumar para poder seguir creciendo y en ese sentido me sentí muy arropado por toda la gente que fue a Las Gaunas.

Me quedo con el resultado, el apoyo de la gente, y sobre todo con la unión de las jugadoras que siempre creyeron y fueron arriba a por el partido.

Como arnedano que eres, ¿qué le falta a los equipos de nuestra localidad para dar ese salto de calidad que permita ascender de categoría?

Creo que es un éxito que haya tanta tradición deportiva, sobre todo que a nivel de fútbol la gente vaya al campo y que apunten a sus hijos.

Todos anhelamos la época del CD Arnedo en Segunda División B, pero es muy difícil que se repita. Se logró una vez y puede volver a lograrse, pero esa categoría es muy complicada. A mi parecer, sí que falta un sentimiento de unión futbolística en Arnedo, un consenso entre la Escuela y el CD Arnedo para trabajar en pos del deporte.

Me consta que a nivel femenino están empezando a crecer y que hay propuestas encima de la mesa. El éxito futuro del fútbol en Arnedo es que haya un consenso, una unión y un mismo camino para todos.

¿Te gustaría entrenar al CD Arnedo algún día?

He tenido muchas posibilidades de entrenar al CD Arnedo. Me encantaría y me hubiese encantado, pero actualmente es difícil compaginar mi vida con ello. Lo veo difícil por ahora, pero ojalá que cuando sea mayor lo pueda conseguir. Me enorgullecería muchísimo, pero a nivel familiar, viviendo en Logroño, actualmente me voy a Huelva por ejemplo el fin de semana.

En Arnedo, en Tercera División no sería lo mismo, pero sí que sacrificas cosas y vida tenemos una. Los niños crecen rápido y hago mucha falta en casa, también quiero poder tomarme las cosas con un poco de tranquilidad y tomármelas con calma.

Ojalá que el futuro depare alguna posibilidad donde los críos sean mayores y haya una idea común donde se apueste por el fútbol y la gente de casa.

Anotación tras la entrevista

Noticias de Arnedo realizó esta entrevista el viernes 22 de marzo, pero por el protagonismo informativo de las Fiestas de San José no ha sido posible su publicación hasta esta este lunes.

Es por ello que, al término de la entrevista, “Chechu” Martínez quiso acordarse de sus paisanos y deseó unas felices fiestas a todos los arnedanos, aunque este año no pudo acudir por el partido celebrado en Huelva.

También queremos informar que, pese a no haber podido acudir a los festejos, “Chechu” consiguió la segunda victoria consecutiva con el EDF Logroño 0-2 ante el Sporting Huelva, lo que afianza al equipo fuera de los puestos de descenso.

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